MAR DE COPAS: El regreso del año

El retomo más esperado es el de Mar de Copas, una de las bandas nacionales más importantes de los '90. A lo largo del '97, poco conocíamos de su actividad. Ellos han regresado con varias novedades, un flamante estudio de grabación propio, donde han producido su tercer álbum con el que inauguran (sin quererlo) su sello discográfico. He aquí un extracto de la conversa con los de Copas, Manolo Barrios (Guitarra y voz), Toto Leverone (Batería) y Luis García (voz).

Recorren un camino inverso al de otras bandas que empezaron trabajando Independientemente y ahora están en una transnacional. Uds., ahora que acentúan su independencia, ¿qué objetivos tienen?

M: E1 único objetivo que tenemos es tratar de vivir más o menos cómodamente de nuestro trabajo.

La mayoría de grupos locales de rock no viven de su actividad musical, ¿ustedes viven mínimamente de su música?

M: En este país sólo se sobrevive, nosotros sobrevivimos haciendo música. Hace ya varios años hemos dejado de realizar actividades extramusicales.

T: Además, la creación del estudio va en ese sentido... estamos logrando vivir de lo que nos gusta hacer.

En una de las canciones del "Mar de Copas III", "Al pasar de las horas", se establece cierta relación "Mar-amar”; Manolo, ¿crees que la orilla del mar es el mejor lugar para llorar las penas ?

M: Sí, me identifico con esa imagen. Desde niño, lo que más me ha gustado es sentarme frente al mar. Así como a otros les estremece hablar sobre la sierra, a mí me emociona hablar sobre el mar, la noche en la ciudad.

Dios, es una constante en varias letras de su nuevo disco...

M: Este es una ladilla, porque te ampaya todas (risas)...

¿Cuál es la relación que establecen con él?

L: Lo de Dios, creo que es por una cuestión fonética.

M: Soy un religioso folklórico... tengo respeto por esas manifestaciones populares, como las estampitas de santos, etc.

¿Te gusta la música de las bandas que acompañan las procesiones?

M: Sí. En "De tierra", casi ponemos un pedacito de banda de pueblo.

Sin embargo, la mayor constante de todos sus discos es el amor, ¿ creen que hay cierta obsesión grupal por el tema ?

M: Será porque es lo único de lo que queremos hablar... a la hora de componer no voy a hablar de "al colegio no voy más" (risas)... eso estará bien para otros, a mí me nace hablar de amores frustrados. En cuanto a las letras, aún tenemos una deuda, creo que podríamos hacerlas mejor... nosotros utilizamos una especie de huachafería per­misible en frases sueltas...

Sin embargo, en eso reside parte del atractivo de la banda, porque cada uno le da una lectura distinta a sus letras. Toto, ¿cómo surgió "Otra can­ción " ("Son mil emociones y mil confusiones, se pasan los días...")?

T: Es que yo salgo a caminar por el parque del amor y me gano con un montón de cosas (risas).

¿Cómo siguen alimentando esa vena trágica para componer?

M: Ultimamente no la he alimentado nada, porque he estado tranquilo.

T: Y a mi ya se me ha rebalsado (risas).

En su excelente canción, "Ni para rogar un beso" ("Y mientras le descargaba diez balas pidió un favor"), optan por matar a la amada, una onda muy latina...

L: De bolero o tango. Pero yo opiné que lo dejáramos en tres, pues diez balazos me pareció una exageración (risas).

El álbum tiene un ambiente entre bolerón y Beatle...

L: Sí... creo que más que en los discos anteriores.

M: Cada vez estamos llegando más directamente a lo que deseamos.

Entrevista por: Wili Jiménez Torres de Mira! del diario El Sol

 
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