MAR DE COPAS "Alta Fidelidad"

No pisan sets de televisión, casi ignoran a las radios masivas y mantienen un perfil bajo, pero el éxito está con ellos. Se trata de Mar de Copas, una de las bandas más importantes de la escena rockera nacional. A propósito del nuevo disco de MdC fuimos a darles el encuentro en la discoteca The Beach del Centro Comercial Primavera Park & Plaza.

Diez y pico de la noche. La legión de fans, esa que se hace llamar La Lista, comienza a irrumpir a The Beach. En la puerta venden el nuevo disco de la banda: "Mar de Copas en vivo". Nada con la piratería. La gentita paga sus 60 lucas feliz. Precio de concierto, advierte un cartel a plumón. Algunos otros buscan los CDs anteriores. 40 lucas. Ya en The Beach, mientras se calienta la escena, escuchar a Libido o Pedro Suárez resulta una afrenta. Suenan las primeras pifias. El discjockey piensa que la cagó. Quizás no sospechaba que los devotos de MdC son recontra fieles.

Ya son casi las doce. La gentita está movida. Cuando las primeras siluetas de la banda comienzan a dibujarse sobre el escenario, la masa se une en un grito con el brazo en alto: "!Mar de Co.... Mar de Co... Mar de Cooopas....!". El corito emana de bocas remojadas con cerveza, margaritas y cuba libre. Un aliancista me dice que MdC es un sentimiento. El patita tiene el corazón partío entre lo que él considera el mejor equipo de fútbol del Perú ósorry, a los cremas, celestes, rojos o rosadosó, y la mejor banda rockera del país ósorry también a los que piensan lo contrarioó. El corito no para. Luis García o Wicho, la voz, alza las manos a modo de saludo. Y empiezan con La internacional, breve introducción para lo que se viene.

Allí están Wicho, Manolo Barrios (guitarra y voz), César Zamalloa (bajo), Phoebe Condos (teclado y coros), Claudia Salem (coros) y Toto Leverone (batería). The Beach está a reventar y mientras suena "País de tus sueños", "Dulce y veloz" y "Suna", una sensación de feeling, culto casi religioso y pasión desbocada se desata entre esos que son La Lista. En un momento de silencio, entre luces rojas y azules que se hacen violeta, Wicho pregunta: "¿Y dónde está La Lista?". La masa responde eufórica. Allí están, esos son, los fans: gentita de cualquier parte de Lima que alguna vez óhace dos años, hace cinco o más, o menosó escuchó los discos de la banda y quedó plenamente identificada, como quien sabe que su color preferido siempre fue el rojo o la mujer de sus sueños siempre una chinita de cabellos negros.

Quiero flotar en tus mares/volar en tus brazos/ gritarle mis penas a Dios/quiero correr cuerpo a tierra/ romper tus entrañas/golpear cuanto llueva alrededor/ Quiero partirte en pedazos/ gritar en silencio/ y aullarle mis penas a Dios/quiero patear muy adentro... Una parejita se abraza. Inevitables son los arrumacos cada vez que una letra pretende rasgar el corazón o contar lo que ya viviste, o lo que quisieras decirle a ella (o a él). Y es que MdC, me lo diría Manolo después, sólo pretende relatar en una canción experiencias comunes y corrientes, cosas que le pasan a cualquiera. MdC es un sentimiento, el aliancista me lo repite una y otra vez. No es necesario que lo diga. Los rostros de esa fauna de alucinados fans dan cuenta que ópara ellosó la banda en cuestión es lo máximo. Pobre del que piense distinto. Nadie te caerá a palos, estamos en democracia, pero es fijo que te mirarán con lástima o rabia. O eres un imbécil que no sabe de música, das pena... O sólo estás allí para joder. Anda con Christian Meier, baila La Mayonesa, desaparece de aquí. Hablo de los fans más duros. Los otros, simplemente, te ignorarán. Aquellos que no gustan para nada de MdC, pero que están allí por la flaca que se cree Mujer Noche o porque no había algo mejor en un viernes por la noche, me dirán que son una mala copia del rock ochentero español. Me dirán también que todas sus canciones suenan igual, que son de lo más aburridos, que no tienen propuestas musicales atractivas... Esos también no le perdonan a Wicho que después de haber encendido locales con Narcosis ahora vaya por el terreno de lo melódico cursi. Pero lo cierto es que son un grupo de culto. Una banda que sin bombardear con su música en la radio y la tevé, hoy congrega a una multitud de fans que compra sus discos con devoción, que se sabe todas las canciones de memoria, que ingresa en la página web de la banda para tomar contacto y hacer sentir que ellos son parte de MdC. Están pendientes, incluso, de las actividades particulares de los integrantes. Por ejemplo, te invitan a visitar la muestra on line de las esculturas de Claudia Salem, la chica que hace los coros. Y en el afán de conservar cualquier huella de la banda, uno de la Lista me contó que solían arrancar los afiches que se pegan en las calles de Lima anunciando los conciertos... "Lo hacemos el mismo día que MdC tocó o al día siguiente. Yo, por ejemplo, los colecciono. Son un magnífico recuerdo", dice.

Y la noche, ahogada en cerveza y humo de Marlboro Light, sigue su curso. "Prendí otro fuego por ella" (letra: Manolo Barrios) obliga a la concurrencia a alzar los encendedores con la llama en alto. Ya para terminar suena Mujer Noche, acaso el himno de la gentita. En The Beach queda muy claro lo que es alta fidelidad.-

Villa Rubí es un templo. Los que saben de MdC así lo sienten. Y es que aquí, en esta casona de la calle Italia de Miraflores, se han grabado buena parte de las canciones de la banda. Aquí, en Villa Rubí, los fans compran los discos e indagan sobre nuevas presentaciones y material. Así se muden, como pronto ocurrirá, Villa Rubí quedará en la memoria de aquellos que a diario llenan de mensajes la página web del grupo con palabras que son apología, declaraciones de amor y gracias totales.
Aquí, Manolo Barrios y Wicho me explican el porqué de eso llamado éxito/culto/devoción. Dicen que la historia comenzó cuando alguien/algunos compraron el primer casete editado por la desaparecida disquera El Virrey. Se pasaron la voz unos a otros, radio bemba. Así la cosa caminó. Era 1993.

Desde entonces sus cuatro primeros álbumes han vendido más de veinte mil copias en un mercado como el nuestro en el que un disco de oro equivale a cinco mil. "Lo normal es la cultura del single, una canción que llega a millones de personas en forma simultánea. Con nosotros fue distinto: un grupito de gente que compró el disco y que gustó de todos los temas, y se encargó de hacerlo conocido", dice Manolo y agrega sin pedantería que MdC es un grupo de culto.

Identificados como una banda que nació en Barranco y Miraflores, y cuyo público es estrictamente de estas zonas, Wicho y Manolo aclaran que fue gente de todos lados los que comenzaron a seguirlos, pero sobre todo universitarios. Y si la movida empezó en Barranco y Miraflores fue porque en esa época los locales para tocar estaban entronizados allí.

El video no es una prioridad en la carrera de este grupo, indica Manolo. Hay cuatro oficiales, pero en general no es algo que los haya preocupado, "porque no somos un grupo masivo y no necesitamos de eso, además que es una inversión fuerte y no hay muchos canales de difusión". El clip de "Enloqueciendo" estuvo en MTV y el de Suna, que ya lo mandaron hace un tiempo, todavía no ve la luz en la cadena.

La relación entre MdC y las radios es peculiar. No figuran en los rankings y casi no los programan, aunque ahora en tiempos que el público está abierto al rock nacional, Wicho admite que por allí algunas emisoras masivas han empezado a darle bola: "A partir del tercer disco es que dos radios de Lima nos apoyan. Esto se mantiene hasta hoy, pero las demás... Igual este disco en vivo lo vamos a repartir a todas las radios".

La euforia y fidelidad de los fans de MdC es sólo comparable a lo que pasa en la escena local con Leusemia, Rafo Ráez y Dolores Delirio. "Son grupos óindica Manoloó a los que se les conoce por su trabajo y no por su fachada".

¿Y cómo definen el estilo de la banda? Wicho suelta una sonora carcajada: "Pop melódico rockero". Manolo afirma que es una música puramente sentimental. Y punto.

A los que le jode esto de rock guitarrero melódico ócomo se señala en la biografía oficialó habría que decirles que los chicos están felices con su música. No se hacen paltas. Manolo cuenta: "Algunos que son mis patas me dicen: "Oye, cuñao, con el pop de tres minutos ya hiciste todo, ya llegaste a tu pico... ¿Ahora qué?". Y yo les digo: "¿Y qué quieres que haga? ¿Salsa, chicha...? Percusión latina. La verdad, no la veo".

Y a aquellos que piensan que entre un disco y otro de MdC no hay mayor novedad, Wicho responde que así es, los grupos y los artistas hacen las mismas cosas una y otra vez. Sentencia: "Mar de Copas tiene un sonido y un estilo, y eso no va a cambiar".

Mientras tanto, el éxito les sonríe. ¿La fórmula? Independientes. Ninguna disquera está tras ellos. Según Manolo así se gana "un poquito de plata con la venta de los discos... Cuando estás en una disquera la cantidad de regalías a la hora de la hora es nada". Wicho acota: "Es que en el Perú el mercado es pequeño y la piratería grande". Pienso inmediatamente en ese CD que vi camino a Villa Rubí en manos de un pirata: "Lo mejor de Mar de Copas, La Ley y Libido". A cinco lucas, chocherita.-

Pero los fans no transan con la piratería. Esa extraña selección de lo mejor de lo mejor de MdC, La Ley y Libido les parece una reverenda mierda, así que guardan su platita y compran el original porque además les viene con letras y buenas fotos. Y es que MdC es un sentimiento... Sacarle la vuelta a ese algo tan intenso les huele a traición. ¿Verdad, Nancy? (Nancy, para los que no saben de quién michi se trata, es una fans acérrima que a esta cronista tiene virtualmente embriagada de MdC).

Y bueno, el concierto ya acabó. En The Beach sigue la fiesta. Los marcoperos ya están en retirada, así que es la hora del juergón a punta de Pedro Suárez, Libido, Indigo y harto techno. La última imagen que registro es a un puñado de fans con los rostros gratamente complacidos. "Estuvo de la conchadesumadre", grita alguien. La Lista comparte la opinión. Se esfuman. Hasta la próxima.

Breve historia de MDC

En 1992 Manolo Barrios y Toto Leverone fundan Mar de Copas. Según la biografía oficial la banda nace de las cenizas de Los Inocentes, grupo formado por Barrios-Leverone, Gustavo Jiménez y Jorge Madueño. La primera producción de MdC nace en 1993 en el estudio de Miki González. La disquera El Virrey edita el casete con temas emblemáticos como "Fugitivo", "Prisión", "Mujer Noche" y "Una historia más". La primera presentación en vivo es en el pub Phantom en agosto de ese año.

Hacia 1994 aparece "Entre los árboles", también con El Virrey. Dos años después MdC rompe con El Virrey y lanza su propio sello discográfico. Nace también Villa Rubí, el estudio de grabación.

En 1997 llega "III". Francisco Lombardi incluye tres canciones del grupo en la banda sonora del filme "No se lo digas a nadie".

Para agosto de 1999 sale a la venta Suna con 16 canciones que los fans califican de emotivas e intensas. A esta placa le debemos "Enloqueciendo", "Samba" y "Suna", la que más ha sonado en radios.

Hace sólo unos días salió el compilatorio "Mar de Copas en vivo". La banda anuncia nuevo disco para mediados del 2002.


Escribe Esther Vargas / Fotos Martín Pauca (La Repulblica)
Domingo, 20 de enero de 2002

 
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